Diez ediciones Festival, cien años Amália

A lo largo de toda una década, el Festival de Fado se ha afirmado claramente como uno de los más prestigioso vehículos de difusión internacional del fado, que atrae la atención de un público cada vez más numeroso hacia la gran contribución de Portugal y su cultura al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tal como fue oficialmente reconocido por la UNESCO, en 2011.

Una vez más, esta canción, que nació hace poco más de dos siglos en los barrios pobres del puerto lisboeta, ha demostrado su capacidad única para transmitir, aún hoy, la identidad de un país y, al mismo tiempo, revelar la universalidad esencial de la identidad portuguesa y suscitar emociones profundas hasta en el público y las comunidades más lejanos. De hecho, el fado consigue hablar de una realidad histórica y social específica —que es la del país con las fronteras más antiguas de Europa y que más pronto puso las bases del diálogo intercultural entre la civilización occidental y las demás culturas del mundo—, al tiempo que consigue llegar, a través de los afectos y las emociones, a lo más humano y universal de quienes lo escuchan.

En 2020, año en que se conmemora el centenario del nacimiento de Amália Rodrigues (1920-1999), la mayor exponente del fado del siglo XX y la fadista que más ha contribuido a la renovación poética y musical del género, así como a su reconocimiento internacional, el Festival de Fado, en el marco de las celebraciones de su décimo aniversario, no podía dejar de homenajear la memoria viva de esta artista de excepción.

Lo hará, como es habitual, con un conjunto de conferencias, exposiciones y proyecciones de películas, pero sobre todo con la presencia de un grupo de importantes fadistas de varias generaciones que darán testimonio de la enorme vitalidad contemporánea del fado y del dinamismo con el que sigue siendo capaz de ser fiel a sus raíces, pero también de dialogar con todas las músicas del mundo y de encontrar nuevos caminos que hacen aún más grande su historia. La energía vital del fado contemporáneo es también la celebración del legado inmortal de Amália.

Rui Vieira Nery

Coproducción